Y si... la distancia pudo con nosotros. Nos derrumbó poco a poco, y hoy, terminó con todo lo que un día tuvimos, no se si para bien o para mal... Sólo se que al nombrarte, mis ojos se vuelven lagrimosos, empañados de recuerdos, que no puedo olvidar. Tu nombre merodea en mis pensamientos, volviéndolos angustiosos y sin amor. Tus confesiones, esas que un día diste, siguen lastimándome por dentro, y no dejan a mi corazón en paz. Tinta derramada en hojas sueltas, que tienen por título tu nombre, son las que aún guardo... Para que si algún día vuelvo a hablar con vos, pueda dártelas para que veas lo que me hiciste sufrir, lo que me hiciste llorar. Cartas que esperaba darte al volver a verte, también guardo algunas de esas... porque aunque creas lo contrario, yo esperaba con ansias tu regreso.


- antonela Maité.