- Yo se que no siempre gana el que pega primero, pero no sirve dejarse pegar.
En lugar de defenderme del viento, salía a afrontarlo, corría al encuentro de sus ráfagas, como Don Quijote con sus molinos de viento. Mátame, purificame, ráptame, llévame lejos, lejos de aquí,
arráncame de mi vida
, repetía sin parar mi corazón.
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